Contralor Argüello Poessy declama "Los Motivos del Gordo"
LOS MOTIVOS DEL Gordo
Roben Diario
El varón que lleva cuentas de tamales
lapiz afilado, botin tacon de hule,
el mínimo y dulce Arguello Poessy,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de fraude y de robo,
hijo de la Iglesia y de un Cardenal:
¡es el Gordo Rivas el terrible Gordol !
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, se ha robado todas las haciendas
se robo los votos, se robo elecciones
burritos y toros y hasta dos aviones;
devoró las ostias, devoró inspectores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes contralores armados de lapices
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos d'ellos,
como de cabritos y de corderillos.
Guillermo salió:
al Gordo buscó
en su palacete.
Cerca de San Jose encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Guillermo, con su dulce voz,
alzando la mano,
al gordo furioso dijo: "¡Paz, hermano
Gordo!" El animal
contempló al varón de fino ropaje;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: "!Está bien, hermano Guillermo!"
"¡Cómo! exclamó el santo. ¿Es ley que tú vivas
de robo y de fraude?
¿Todo lo que roba
tu bolsa sin fondo, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu hambre infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
la Chayo o Daniel?"
Y el gran Gordo, humilde: "¡Es duro el trabajo,
y es peor estudiar! Alla por Miami
no hallé qué comer; me vine a Managua,
y en veces robe alcancia y pastor.
¿Los riales? Yo vi más de un colega
sobre su Mercedes, llevando las llaves
al puño; o correr tras el dinero,
acciones y casas ; y a más de uno vi
llenarse de lana, armarse de Euros
de los roncos ahorros al sordo clamor,
a las propiedades de Nuestro Señor.
¡Y no era por hambre, que iban a robar!"
Francisco responde: "En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y votos en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!"
"Esta bien, hermano Arguello Pessy."
"Ante el Señor, que toda ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata."
El Gordo tendió la pata al hermano
Poessy, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a Managua. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el contralor iba el Gordo fiero
Guilermo llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: "He aquí una amable caza.
El hermano Gordo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque voraz.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios." "¡Así sea!",
Contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y panza el buen animal,
y entró con Arguello Poessy al convento.
Algún tiempo estuvo el Gordo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Guillermo las cuentas hacía,
el Gordo los finos botines lamía.
Salía a la calle,
iba por Ticomo, descendía al lago,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Guillermo se ausentó. Y el Gordo
dulce, el Gordo manso y bueno, el Gordo probo,
desapareció, retornó a la Curia,
y recomenzaron su robo y su fraude.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los votantes y los contralores;
colmaba el espanto en los alrededores,
de nada servía sacarle las cuentas,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su voracidas jamás,
como si tuviera
fuegos de Capone y de aquel Landru.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos los buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame Gordo del demonio.
Arguello Pessy se puso severo.
Se fue a Costa Rica
a buscar al falso gordo tan matrero .
Y en su palacete halló a la alimaña.
"En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote dijo, ¡oh Gordo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho."
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
"Hermano Guillermo, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban los lujos, billetes y plata
y todos los cofres bullian con oro
diamantes rubies y perlas
Mientras yo por bruto no tenia nada.
pues no fui a la escuela, nunca aprendi nada
hacian negocios
perdian los brutos, ganaban los vivos
hembra y macho eran grandes bisneros,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron baboso, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos liberales, los hermanos MRSs,
hermanas cachurecas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí Gordo malo de repente;
mas siempre mas rico que toda esa gente.
Y recomencé a robar aquí,
a robar alla para mis cofres volver a llenar.
Como Daniel hace, como el Gran Visir,
que pa' vivir bien tienen que robar..
Déjame en mi casa , dejame en el banco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Guillermo,
sigue tu camino y tu santidad."
El santo Poessy no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: "Padre nuestro, que estás en los cielos..."
Colaboración del Foro MNN